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domingo, 5 de enero de 2014

¡FELIZ AÑO NUEVO!


Llego un poco tarde, pero no importa, ¡feliz 2014! Entre la recuperación de la Nochevieja y el sprint final del consumismo navideño no he tenido tiempo ni de felicitaros la Navidad, pero no pasa nada porque este año va a ser genial, ¿y por qué lo sé? Porque conseguí comer todas las uvas al ritmo de las campanadas sin atragantarme, y eso amigos mios te da más suerte que una pata de conejo enganchada a una herradura cubierta de tréboles de cuatro hojas.

Esta tarde me iré a ver la cabalgata con los amigos porque esta noche ¡llegan los Reyes Magos! Qué nervios, creo que es mi fiesta preferida, por encima de la tamborrada y puede que hasta de mi cumpleaños... Y como ya es costumbre en este blog (y sabiendo que la mayoría de los afortunados ya han recibido la suya) os enseño la postal navideña que he mandado este año y mi carta a los Reyes, ambas muy inspiradas por mi obsesión de este año:

Atención a la carta desplegable (pinchad para ver más grande)
¡FELIZ AÑO Y QUE LOS REYES OS TRAIGAN MUCHAS COSAS!

viernes, 6 de diciembre de 2013

Repartiendo felicidad


Ya ha llegado la época navideña, las luces de colores iluminan las calles de la ciudad, el espíritu consumista se adueña de la gente y yo vuelvo como refuerzo a una de las jugueterías más bonitas de la ciudad a trabajar.

Todo comenzó con una joven Alba de 19 años buscando un trabajo para el verano, y antes de darme cuenta ya formaba parte de la pequeña familia de Abracadabra. Desde entonces he trabajado allí de forma intermitente.

Así que durante estas fechas me dedico a montar cocinitas y casitas de muñecas, recomendar juguetes para distintas edades y explicar juegos de mesa a todo el que quiera escucharme. Porque la nuestra no es una juguetería normal, la nuestra es una juguetería llena de encanto, en la que casi todos los productos son de madera o trapo, los juegos clásicos se renuevan, lo vintage predomina, y un aire educativo y creativo recorre cada centímetro de la tienda.

Y mirad si tiene encanto que este año tenemos cartas caseras para los Reyes Magos y un buzón en el que poder echarlas para que Pinocho haga de cartero. No hace falta ni que decir que me ha quedado monísimo todo:


¿A qué esperáis para venir a hacer vuestras compras navideñas y de paso ver a la chica más talentosa y simpática de la ciudad?

miércoles, 23 de enero de 2013

Cosas de gente madura


La gente madura, consigue trabajo y se independiza. Bueno, yo no, pero amigos míos sí, y si necesitan ayuda para montar muebles ahí me planto, porque soy muy buena amiga y porque me encanta montar muebles de Ikea (mi rompecabezas preferido).

El problema viene cuando la gente (ejemAneejem) intenta seguir mi ritmo de montaje y termina lesionándose en la muñeca a base de dar golpes para montar una estantería.
He aquí el resultado de nuestra fructífera tarde (al que hay que sumarle un sofá con cheslón que montamos al día siguiente):


Por cierto, para agradecerme la ayuda los Reyes Magos me dejaron un regalo en casa de Ane y Eneko, una caja con un libro de recetas de galletas y moldes:


Ya os enseñaré el resultado cuando estrene el kit.

miércoles, 9 de enero de 2013

Reyes, roscón y chocolate caliente


El domingo pasado fue el día de Reyes, y no sé si a vosotros os han traído algo, pero en mi casa fueron de lo más generosos. Incluso le dejaron una carta a Urko, acompañada de un poco de carbón, para que se porte algo mejor...




El sábado por la noche nos dimos cuenta de que no teníamos zapatos de algunos miembros de la familia y tuvimos que ponernos un poco creativos para que no se olvidaran de dejarles algo, que ya sabéis, sin zapato no hay regalo.

A mí me han traído lo que quería (un abrigo, unos guantes y unos pintalabios), aunque las semanas antes me tuvieron bastante engañada porque yo creía que el abrigo ya estaba agotado por todos lados (los Reyes, que son muy graciosetes...). Y de propina puedo disfrutar del regalo que han tenido mis padres, ¡una tele gigantroscópica!



Y para rematar la mañana... ¡el roscón con chocolate caliente recién hecho!

Adoro las mañanas del 6 de enero.

martes, 8 de enero de 2013

Nochevieja y otras mierdas


Lo sé, llego un poco tarde para dar la bienvenida al año, pero qué queréis, he estado de vacaciones, he huído de mover un dedo a menos que fuera indispensable (y así me va...).

Para mí Nochebuena y Navidad son sagrados para estar con la familia, pero desde hace unos años me permito el lujo de huir del pueblo y volver a la ciudad para recibir el año con los amigos y salir de fiesta. Otros años me han acogido amablemente en sus casas con sus familias para que no cenara sola, por lo que estaré siempre mil veces agradecida (que algunos años he tenido que elegir y todo porque me habían invitado en varias casas y me sentía mal por rechazar alguna), pero esta vez, como mi amiga Elena vino desde el pueblo sola también, decidimos hacer una cena de huérfanas.

Nos preparamos una mesa llena de pintxos; una ensalada templada con gulas, champiñones y jamón serrano; un entrecot con pimientos y cebolla pochada, y una botella de rosado de Vegazar (hola publicidad gratuita para el vino de mi pueblo que está muy rico y que os recomiendo que compréis, ejem ejem) y nos sentamos a la luz de las velas para ponernos moradas.

Rico, ¿eh?


Después de eso, lo típico. Nos sentamos a ver la cobaya que llevaba Imanol Arias en la cabeza mientras daba las campanadas y yo intenté no atragantarme con la boca llena de uvas (dato curioso: cuanta menos gente haya a tu alrededor para las campanadas mayor será la probabilidad de no atragantarte por culpa de un ataque de risa con 6 uvas semi-masticadas en la boca). Llamadas de rigor a las respectivas familias que tienen una juerga montada que ríete tú de las fiestas de Pajares, y esperar a los amigos para empezar la noche cantando con una copa en la mano el karaoke de la "gala" de Antena 3, que ¡oh sorpresa! es un collage de actuaciones de los últimos 10 años.
Y ya de ahí a la calle, a bailar toda la pachanga del mundo, y cuanto más cutre y viejuno mejor, ¿quién quiere reggaeton cuando se puede tener a la Carrá? Ay, las noches de fin de año... ¡qué noches!

En cuanto a lo de otras mierdas... me refiero a mierdas de verdad. El día de nochevieja cuando volvía a casa de ver a mi hermano correr la San Silvestre con el sobri en el cochecito, llegué al portal, llame al ascensor y cuando se abrió la puerta me encontré una mierdaca tan grande que perfectamente podía haber tenido piernas y haberme bailado la macarena. Y no era mierda de perro, eso era de persona, que nos dejó de regalo hasta el tubo de papel higiénico terminado.
Cuando volví de fiesta a las 6 de la mañana aún seguía ahí (ole por los vecinos, que limpien la mierda otros ¿verdad?), así que cuando llegaron mis padres del pueblo a mediodía lo limpiamos, echando lejía y medio bote de colonia de Urko, que aunque la comunidad tenga limpiadora no creo que sea justo para ella encontrarse con semejante percal al llegar el día 2.


Así que ya veis amigos, hemos empezado el año limpiando la mierda de los demás, literalmente. Espero que esto sea como lo de pisar mierda de vaca y nos dé buena suerte para el resto del 2013.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Feliz Navidad y próspero año nuevo


Ya sé que felicito la Navidad con unos días de retraso, pero aún llego a tiempo para el próspero año nuevo. Y como creo que todos los destinatarios la han recibido ya y no le hago spoiler a nadie os enseño el Christmas que les he mandado a mis amigos para felicitarles las fiestas.

Y de propina os contaré que en mi casa escribimos todavía la carta a los Reyes, aunque ya seamos mayores, porque si no no nos dejan ningún regalo (hay que dejarlo por escrito, aunque sea horas antes de que lleguen), por eso yo me lo tomo como un reto para superarme y cada año ideo una forma distinta de hacerles llegar mis preferencias. Y ésta es la de este año:


Ya la he colocado en la balda del salón, en unos días os diré si me han hecho caso, me han regalado lo que les ha dado la gana o me han traído carbón.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Se armó el Belén


Literalmente.

Durante este puente en casa nos hemos dedicado a poner todos los adornos navideños y a escribir las postales de Navidad. Como somos unos rebeldes hemos puesto la mula y el buey en el Belén, que venga el Papa a decirnos que no hay que ponerlos que cojo al He-Man y lo pongo a pastorear ovejas... Así somos, unos antisistema.

Ahora lo único que me queda pendiente es escribir la carta a los Reyes Magos, no sé si pedir una Barbie o la granja de Pinypon...

viernes, 23 de diciembre de 2011

Feliz Navidad



¡Feliz Navidad, felices fiestas y feliz todo!
Aquí tenéis en primicia la postal navideña que les he enviado a mis amigos y demás, bueno, mentira, las postales en papel iban además adornadas con un fondo y letras doradas gracias a un boli chachiguay que me auto-regalé hace un par de semanas. Pero aun sin el fondo queda muy mona y cumple su función.

No sé si vosotros sereis muy navideños o no pero a mi me gustan estas fiestas porque veo a toda mi familia, nos achuchamos, nos besamos y nos ponemos finos a base de langostinos, patés de nueces y demás suculentos manjares que nos obligan a poner de propósito de Año Nuevo la dieta, sí o sí.

Los Mazapanes de Soto son los
 predilectos de mi abuela. El señor
de la foto es casi de la familia.
De todas estas fiestas solo hay una cosa que odio: el mazapán. Ese dulce que todas las abuelas compran a mansalva y que colocan en una bandejita sobre la encimera y que se queda ahí hasta marzo porque nadie los come.
Y al año siguiente los vuelvan a comprar, porque claro, son típicos navideños y no pueden faltar, y la noche se llena de "Ay, no me acordaba que a ti tampoco te gustan" y "pues habrá que comerlos, porque he comprado una caja entera y no se van a tirar".
Eso sí, del turrón de Suchard que vuela en cuanto se saca a la mesa sólo se acuerdan de comprar una tableta.

De la fruta escarchada del Roscón de Reyes ya os hablaré cuando llegue el momento de apartarlo del mismo.

Lo dicho, sólo me queda desearos un buen viaje a todos los que os movais de vuestras ciudades y que cojáis todos más kilos que yo, para que no me sienta mal conmigo misma a la vuelta, que ya se sabe que la gordura en conjunto se lleva mejor.