Llego un poco tarde, pero no importa, ¡feliz 2014! Entre la recuperación de la Nochevieja y el sprint final del consumismo navideño no he tenido tiempo ni de felicitaros la Navidad, pero no pasa nada porque este año va a ser genial, ¿y por qué lo sé? Porque conseguí comer todas las uvas al ritmo de las campanadas sin atragantarme, y eso amigos mios te da más suerte que una pata de conejo enganchada a una herradura cubierta de tréboles de cuatro hojas.
Esta tarde me iré a ver la cabalgata con los amigos porque esta noche ¡llegan los Reyes Magos! Qué nervios, creo que es mi fiesta preferida, por encima de la tamborrada y puede que hasta de mi cumpleaños... Y como ya es costumbre en este blog (y sabiendo que la mayoría de los afortunados ya han recibido la suya) os enseño la postal navideña que he mandado este año y mi carta a los Reyes, ambas muy inspiradas por mi obsesión de este año:
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| Atención a la carta desplegable (pinchad para ver más grande) |
¡FELIZ AÑO Y QUE LOS REYES OS TRAIGAN MUCHAS COSAS!

