lunes, 26 de noviembre de 2012

Misterio resuelto

¿Os acordáis de esta entrada en la que os mostraba unos paquetes misteriosos? Pues bien, los destinatarios ya los han recibido de modo que puedo mostraros lo que contenían sin hacerles spoiler.



Vosotros diréis "Pues vaya un peluche, dos fotos, una pegatina con un dibujo y un cacho de papel", pero sé de buena tinta que las lágrimas corrieron por los rostros de tres personas (bueno igual no lloraron pero se pusieron tristes y nostálgicos. Mucho.).

Ese peluche no es un peluche cualquiera, ese peluche es la versión mini de Zanahorio, el peluche que compré en el Ikea durante mi Erasmus y que fue muy querido por todos los miembros de la familia Sinfonier. Así que cuando fui al Ikea de Barakaldo con mis padres y lo vi no pude evitar comprar tres para que mis amigos me echaran de menos cada vez que lo vieran. Así soy, me gusta mandar cosas a las personas que quiero para que se depriman y lo pasen mal a mi costa [Insertar Risa Maligna].

 Zanahorio y sus tres miniclones

La otra fotografía es del viaje a Viana do Castelo, un lugar que tiene un gran significado para nosotros (algo que ver con un compromiso multitudinario, cosas nuestras. Simplemente decid "Aaaaww...").
La pegatina es el mismo dibujo de la Ribeira que pinté por toda mi habitación en Oporto y el cacho de papel es una carta con dibujo que no os voy a enseñar porque eso ya no es de vuestra incumbencia.

Todo muy bonito y emotivo, así soy yo y así son ellos, que se merecen eso y más.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Oneka


El pasado sábado nació mi segunda sobrina, Oneka. Es la cosa más pequeña, suave y bonita que he visto en mucho tiempo. Dan ganas de tenerla todo el día entre tus brazos.

Así que, Oneka, bienvenida al mundo.

Te quiere,
       
        Tu Tía

martes, 13 de noviembre de 2012

El grupo TAN TAN


¿Recordáis cuál era vuestra asignatura más odiada en el colegio? Yo sí, y si habéis leído un par de entradas y comprobado lo torpe que soy no debería sorprenderos mi respuesta, la GIMNASIA. Todo comenzó cuando gimnasia dejó de ser esa clase en la que jugábamos con el aro o echábamos partidas de brilé y nos presentaron a mis grandes enemigos para los siguientes 4 años: los aparatos y algún que otro ejercicio mortal.

En 1º de ESO nuestra profesora de gimnasia era Karlota. Karlota, que también nos daba euskera y seguro que algo más (teníamos profesores polifacéticos), Karlota, siempre inolvidable con su raya de ojos verde o azul, sus mallas psicodélicas, sus camisetas euskaldunas y sus pelos con un cardado digno de una rockstar de los 80, ay...Karlota. Pues bien, nada más comenzar el curso Karlota nos dio unas tarjetas y nos comentó que durante los siguientes años al principio y al final del curso íbamos a realizar una serie de pruebas cuyos resultados debíamos apuntar en ellas para poder comprobar al final nuestra mejoría. Entre las pruebas había cosas factibles, tales como el lanzamiento de pelota medicinal, salto, flexiones y abdominales en un minuto...y luego estaba el test de Cooper. El test de Cooper consiste en recorrer una distancia X en 12 minutos, el mínimo que teníamos que realizar en metros no lo recuerdo, pero sé que eran 16 vueltas a la terraza. Aquello era la muerte. Debido a la cantidad de alumnos que éramos y que la profesora no podía contarnos a todos, nos dividía en dos turnos y un compañero del otro turno debía contar tus vueltas. Teniendo en cuenta que por cada vuelta que daba corriendo daba después 2 andando, era imposible que llegara al mínimo, pero gracias a dios no era la única, así que era habitual oir conversaciones como esta:

- Cof, cof...¿Cuántas...he... dado...?
-12.
-¿Cuál era el...cof...mínimo?
-16.
-Pues apúntame 17, que a principio de curso ya pusimos 16 y así parece que he mejorado.

Pero no os creáis la cosa mejoraba al volver al gimnasio. A pesar de nuestros engaños a la profesora le quedaba patente que tenía a unos cuantos negados en clase, por lo que nos separó para algunas actividades en dos grupos: la gente normal y los TAN TAN. A los TAN TAN nos ponían el potro pequeño, que prácticamente podías pasar por encima sin saltar, pero en el que nosotros nos bloqueábamos al llegar y terminábamos sentados encima y con culo dolorido, mientras que los demás saltaban cual gacelas un potro enorme con el tope de una pata sujetado al más puro estilo McGiver gracias a un destornillador (increíble pero cierto). 
El nombre de nuestro grupo venía de nuestros intentos fallidos de hacer el pino. Mientras los demás hacían el pino contra la pared, en el aire o incluso el pino-puente sin despeinarse, nosotros estábamos con las manos en el suelo, el culo en pompa, pataleando para intentar elevarnos lo más mínimo y la profesora marcando a base de palmadas y diciendo "¡TAN, TAN!¡TAN, TAN!" el ritmo en el que teníamos que hacer aterrizar los pies. Me siento orgullosa de decir que unos cuantos de mi cuadrilla, formada casi exclusivamente por gente que fue a mi mismo colegio, era miembro del grupo TAN TAN, incluso Jon, tan bueno en todos los deportes, saltos, y demás aparatos se quedó atascado con los tontitos que no sabíamos levantar el culo por encima de nuestras cabezas. 

Cada X tiempo solemos comentar aquellas clases de gimnasia: el super-tramp, ese trampolín con más muelles que espacio sobre el que saltar en el que temías no atinar y meter el pie entre ellos, la colchoneta quitamiedos, esa colchoneta gorda verde con la que supuestamente no debías tener miedo a caer pero que era tan dura que provocaba el efecto contrario, las colchonetas azules normales que debían tener moho de estar apiladas en una esquina y sobre las que todos se tumbaban sudados sin pasar después un trapo, el plinton, en el que un compañero se dio tanto impulso una vez para saltarlo que desmontó los cajones y termino dentro de uno de ellos a un par de metros, o las espalderas, en las que nos hacían hacer competiciones de quién podía aguantar más rato colgado de la última barra y que siempre ganaba el mismo, del que sospechábamos que debía ser medio mono porque parecía no afectarle en absoluto el descoyuntamiento de hombros y agarrotamiento de manos que sufríamos los demás.

Aún recuerdo nuestras lágrimas de felicidad cuando la profesora nos dijo que en 1º de Bachiller no habría aparatos y nos limitaríamos a hacer deportes de equipo. Creo que ha sido única vez por la que me he alegrado por jugar al fútbol.


martes, 6 de noviembre de 2012

Yacko


Os presento a Yacko, un mastín de 2 meses que han adoptado mis tíos, y que es terriblemente adorable a pesar de que su mayor afición sea morder manos y pantalones (todavía estamos enseñándole a que nos suelte al decirle AYAYAYAYAY...)

Me lo como.


lunes, 29 de octubre de 2012

La máquina de coser



Hace años mi madre y una amiga aprovecharon el "Si lo compra ahora le regalamos... ¡OTRA!" de la teletienda para comprar una mini máquina de coser. Pasado el furor inicial de "cómo mola, vamos a coser este cacho de tela para ver cómo chufla" pasó a formar parte de los objetos olvidados del armario de los abrigos, hasta la semana pasada.

La susodicha

A pesar de que este verano ya la había recuperado para hacerme la funda del sillín de Bea, no le había prestado demasiada atención, pero recientes sucesos, como el hecho de que algún vecino me robara tal funda (ya os contaré) o que tenía un bolso de piel-piel-piel, osea polipiel (minuto 1:30 para entenderlo, de nada), destrozado que quería aprovechar de algún modo, me llevaron a interesarme de nuevo por ese objeto tan injustamente abandonado.

Así soy yo, me gusta hacer punto, cocinar bizcochos y ahora, al parecer, coser a máquina. Estoy lista para despertarme un día y descubrir que soy una abuela.

Y ahora admirad mi creación, pasé de despiezar un bolso:


A crear una preciosa funda para mi eReader (y una funda de sillín, pero esa ya os la enseñare otro día, cuando os cuente la historia del robo, pesados):


Todavía me queda algo de tela, pero aún no he pensado que hacer con ella, tiempo al tiempo.



martes, 23 de octubre de 2012

I LOVE TELETIENDA: Slap Chop aka "Mira mi huevo"


Así es amigos, vuelve la sección de teletienda. Hoy os mostraré el anuncio de teletienda que descubrimos en segundo de carrera y que nos marcó de por vida.

Slap Chop es un picador de cocina cuyo anuncio original puede tener algo de gracia, pero ni punto de comparación con la "spanish version". En ella los creadores no se limitaron a doblar por encima al presentador, sino que le hicieron memorizar el mismo guión traducido al español con Google Translator y de paso le metieron un par de tripis en su batido proteinico para darle mayor emoción al asunto. ¿Cuál podía ser el resultado de este gran mix? Pues el siguiente:


Os prometo que es real, aquí tenéis la versión original en la que podéis comprobar que dice absolutamente lo mismo, pero claro, la traducción literal que hacen no tiene sentido en español y su sobreactuación tampoco ayuda que digamos.

Y ahora pasemos a las observaciones:

-Me encanta como su acento más que americano parece del chino del restaurante de mi barrio.
-¿Os habéis fijado que su ceja derecha sube al inicio del video y no baja de ahí hasta el final?
-"Odias haser ensaladas, por eso no las haces. Mira, un golpe, ensalada. Te alimentarás mehor." Analicemos su ensalada: una mini-zanahoria, un rábano y un cacho de apio cortados. Olé tú, ¡O-LÉ-TÚ! Eso  es una ensalada deconstruida y no lo que hace Adriá.
-"¡No más tuna aburida! Ahora tú vida está más exsitante" Porque no hay nada como un poco de atún para hacerte sentir al límite oye.
-"¡MIRA MI HUEVO!"
-El momento limpieza, ¡el momento limpieza! "Este no se abre, no es bueno" y ala, me cargo la persiana. No entiendo porque no repitieron la toma, porque en la versión original encesta en el fregadero. Empiezo a creer que lo dejaron así para confirmar mis sospechas sobre los tripis...
-"Tacos, borritos, lengüini, pereccini, martini, bikini..." Y porque le dijeron que parase, que este es capaz de seguir añadiendo -inis: fetuccini, lamborghini...
-¿Y qué mejor para terminar el video que hacerle decir "para ordenar"(un false friend y de los grandes ejem) y que suene a "para orinar"?

En fin, es algo que jamás entenderé de los norteamericanos, teniendo tantos hispanos como tienen, incluso con los guiones de las series ¿tanto les cuesta que alguno de ellos revise el texto en español para no meterle estas patadas al idioma? Al menos nos hacen reír.


lunes, 22 de octubre de 2012

Perdona, pero soy "amazing" / Excuse me, but I'm amazing


El otro día me llamó mi prima Irene de 11 años diciendo que en clase de inglés les habían pedido que hicieran una entrevista "to someone amazing from your family" ("alguien increíble de tu familia", para los que no sepan pitinglish) y que había decidido hacerla sobre mi. Obvio, [golpe de melena para atrás].

He de decir que realizó una labor excelente, y la hicimos toda en inglés, lo cual me viene de maravilla para practicar para mis futuras entrevistas con la prensa internacional.

A los envidiosos que insinúan que me hizo la entrevista porque seguramente soy la única de la familia que habla inglés les diré que nanai, que en mi familia somos mú cultos, lo que ocurre es que yo parto con ventaja, porque mi carrera puede que me condene al paro, pero me da muchos puntos de amazineidad.



The other day my little cousin of 11 years Irene phoned me because she had to do an interview "to someone amazing from your family" for her English class and she had chosen me. Obvious, [hair flip].
I've to say she made an excellent work, and we made it all in english, which will be really useful to me for my future interviews with the international press.
To those envious who say that maybe she interviewed me because I'm the only one in the family who speaks english I'll say you're wrong, in my family we are very educated, but I have advantage, because my career may condemn me to be poor, but it gives me a lot of "amazingness" points.