viernes, 7 de septiembre de 2012

La manilla fantasma


El otro día Ane y yo fuimos a hacerle una visita a Lierni, que lleva días encerrada en casa estudiando para los exámenes de septiembre y necesitaba media hora de distracción, y nosotras como buenas amigas acudimos al rescate. Aunque a las que casi nos tienen que rescatar fue a nosotras.
Cuando íbamos a salir del portal, nos detuvimos lo justo para observar que la puerta no tenía manilla, tan solo un tornillo y el cerrojo. Éramos como chimpancés en un zoo, la gente nos miraba por los cristales del portal mientras nosotras intentábamos una y otra vez abrir la puerta girando el tornillo y poniendo cara de concentración. Cuando nos dimos por vencidas, mi cerebro decidió que la manilla debía estar en las plantas (pero totalmente convencida, ¿eh?) y efectivamente, moví un par de hojas y apareció. Lo medio colocamos y con una sincronización absoluta de "yo giro y tiro, tú evita que se cierre" conseguimos salir de nuestra prisión.
Todo esto sucedió en 3 minutos, pero nosotras lo vivimos muy intensamente.

PD: ¿Os habéis dado cuenta de que en ningún momento pensamos en molestar a Lierni para que bajara a abrirnos? Si es que somo muy majas.

2 comentarios:

  1. Bueno, eso es como lo de la llave en el tiesto;por cierto, ¿ volvisteis a dejar la manilla en su sitio?

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    1. Sí, la volvimos a dejar en el tiesto, pero en una zona más visible, a modo de prueba de inteligencia.

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