lunes, 17 de diciembre de 2012

¡Yo te maldigo tontophone!


Pues básicamente eso es lo que me ha pasado esta mañana, que se me ha olvidado enchufar el móvil por la noche y en algún momento de la madrugada ha decidido echarse a dormir conmigo.

Y habría perdido el autobús sino llega a ser por mi maravillosa madre insomne y con hiperoído, a la que le ha extrañado no oir a su torpe hija y ha aparecido en mi cuarto al grito de "¡ALBA!¡ALBA!¿QUÉ HA PASADO?¡QUE YA NO TE DA TIEMPO A LLEGAR AL BUS!". Pero ahí se equivocaba, porque eran las 6:35, el bus pasaba a menos cuarto pasadas, y si me vestía, corría y le daba una vuelta a mi giratiempo aún podía lograr llegar. Y así ha sido, menos por lo del giratiempo, una pena... Eso sí, mi cara y pelos de alelada han durado todo el día.

Mucho smartphone mucho smartphone, pero no aguanta ni un día sin cargar... Mi antiguo zapatófono no tenía internet, pero la batería aguantaba 4 días, ¡y además tenía el juego de los diamantes!


lunes, 10 de diciembre de 2012

Se armó el Belén


Literalmente.

Durante este puente en casa nos hemos dedicado a poner todos los adornos navideños y a escribir las postales de Navidad. Como somos unos rebeldes hemos puesto la mula y el buey en el Belén, que venga el Papa a decirnos que no hay que ponerlos que cojo al He-Man y lo pongo a pastorear ovejas... Así somos, unos antisistema.

Ahora lo único que me queda pendiente es escribir la carta a los Reyes Magos, no sé si pedir una Barbie o la granja de Pinypon...

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Compañeros de piso: David el Gnomo & Zombie


Cuando vivíamos en Oporto cada Sinfonier vivía en un piso distinto, cada uno tenía sus compañeros de piso correspondientes y por fin ha llegado la hora de que os hable de ellos. A todos aquellos que vayan a compartir piso por primera vez os aviso, la gente ahí fuera está fatal, pero fatal-fatal.

Hoy os voy a hablar de las compañeras de piso de Aguilucho (bueno, de las segundas compañeras de piso, porque se cambió de piso al poco de empezar el curso para estar más cerca de la civilización), nos referiremos a ellas como David el Gnomo y Zombie.

La Gnomo y Zombie eran extremeñas, estudiaban magisterio por idiomas y siempre iban juntas a todos lados. Su relación vista desde fuera parecía la de una madre y una hija, la Gnomo se pasaba el día gritándole a Zombie por su nombre completo y diciéndole que hiciera esto o lo otro, mientras que Zombie arrastraba los pies por detrás diciendo "Yo pazo, pazo de tó".
Eran el estereotipo de Erasmus que todo el mundo tiene, dormían durante todo el día, no iban casi a clase, salían todos los días de fiesta, dejaban todo hecho un asco a su paso y sus vidas amorosas eran lo más parecido a Física o Química (anda que no pasamos horas sentados en la mesa comiendo palomitas mientras veíamos como se comían el seso entre las dos para ver qué le ponían en el chat del tuenti al ligue de esa noche).

La Gnomo era bajita (aunque intentaba disimularlo con un moño gigante), por eso la apodamos así, pero tal vez deberíamos haberla llamado Speedy Gonzalez, porque ni paraba quieta ni se callaba 30 segundos, en cambio Zombie era la persona más pavisosa que jamás haya conocido, lo cual es bastante irónico teniendo en cuenta su nombre real (que no voy a decir por mantener el anonimato). Se complementaban hasta tal punto que si le preguntabas algo a Zombie era la Gnomo la que te respondía mientras la otra se limitaba a asentir o soltar algún monosílabo.
A pesar de que estudiaban magisterio por idiomas ni sabían inglés, ni sabían portugués y a veces ni se las entendía en castellano, por lo que les extrañaba que el resto de la gente supiera algún idioma. Durante una fiesta Sergio estaba hablando en inglés con Felix el belga, la Gnomo se acercó y le preguntó:

- ¿Sergio, tú que estudias?¿Filología inglesa?
- No. Historia del Arte.
- No lo entiendo... ¿entonces por qué sabes inglés?

Acto seguido se giró hacia Felix y le preguntó lo único que le oí hablar en inglés en todo el año: "Felix, in Belgium... Chocolate is the best, no?".

Pero si había alguien que destacara por sus frases esa era Zombie. Una noche estuvieron en una fiesta en un barco encallado y al día siguiente se acercó a Andrés, y con su cara resacosa, los ojos casi fuera de las órbitas y con voz de pavor le empezó a gritar: ¡André, había milloneh de perzona André!¡¡Milloneh de perzona!! ¡¡¡Y todo er mundo metiéndoze rayah!!! (mientras se golpeaba con dos dedos la parte anterior del codo)

Nunca sabías cómo te podían sorprender, como por ejemplo el día en el que Ana y yo creímos que había un hombre desnudo tapado con una manta en el sofá y resultó ser simplemente Zombie, durmiendo la siesta desnuda tapada con una manta en el salón, algo perfectamente lógico y normal.

Ay, la gente Erasmus, mina de oro de situaciones inverosímiles.



lunes, 26 de noviembre de 2012

Misterio resuelto

¿Os acordáis de esta entrada en la que os mostraba unos paquetes misteriosos? Pues bien, los destinatarios ya los han recibido de modo que puedo mostraros lo que contenían sin hacerles spoiler.



Vosotros diréis "Pues vaya un peluche, dos fotos, una pegatina con un dibujo y un cacho de papel", pero sé de buena tinta que las lágrimas corrieron por los rostros de tres personas (bueno igual no lloraron pero se pusieron tristes y nostálgicos. Mucho.).

Ese peluche no es un peluche cualquiera, ese peluche es la versión mini de Zanahorio, el peluche que compré en el Ikea durante mi Erasmus y que fue muy querido por todos los miembros de la familia Sinfonier. Así que cuando fui al Ikea de Barakaldo con mis padres y lo vi no pude evitar comprar tres para que mis amigos me echaran de menos cada vez que lo vieran. Así soy, me gusta mandar cosas a las personas que quiero para que se depriman y lo pasen mal a mi costa [Insertar Risa Maligna].

 Zanahorio y sus tres miniclones

La otra fotografía es del viaje a Viana do Castelo, un lugar que tiene un gran significado para nosotros (algo que ver con un compromiso multitudinario, cosas nuestras. Simplemente decid "Aaaaww...").
La pegatina es el mismo dibujo de la Ribeira que pinté por toda mi habitación en Oporto y el cacho de papel es una carta con dibujo que no os voy a enseñar porque eso ya no es de vuestra incumbencia.

Todo muy bonito y emotivo, así soy yo y así son ellos, que se merecen eso y más.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Oneka


El pasado sábado nació mi segunda sobrina, Oneka. Es la cosa más pequeña, suave y bonita que he visto en mucho tiempo. Dan ganas de tenerla todo el día entre tus brazos.

Así que, Oneka, bienvenida al mundo.

Te quiere,
       
        Tu Tía

martes, 13 de noviembre de 2012

El grupo TAN TAN


¿Recordáis cuál era vuestra asignatura más odiada en el colegio? Yo sí, y si habéis leído un par de entradas y comprobado lo torpe que soy no debería sorprenderos mi respuesta, la GIMNASIA. Todo comenzó cuando gimnasia dejó de ser esa clase en la que jugábamos con el aro o echábamos partidas de brilé y nos presentaron a mis grandes enemigos para los siguientes 4 años: los aparatos y algún que otro ejercicio mortal.

En 1º de ESO nuestra profesora de gimnasia era Karlota. Karlota, que también nos daba euskera y seguro que algo más (teníamos profesores polifacéticos), Karlota, siempre inolvidable con su raya de ojos verde o azul, sus mallas psicodélicas, sus camisetas euskaldunas y sus pelos con un cardado digno de una rockstar de los 80, ay...Karlota. Pues bien, nada más comenzar el curso Karlota nos dio unas tarjetas y nos comentó que durante los siguientes años al principio y al final del curso íbamos a realizar una serie de pruebas cuyos resultados debíamos apuntar en ellas para poder comprobar al final nuestra mejoría. Entre las pruebas había cosas factibles, tales como el lanzamiento de pelota medicinal, salto, flexiones y abdominales en un minuto...y luego estaba el test de Cooper. El test de Cooper consiste en recorrer una distancia X en 12 minutos, el mínimo que teníamos que realizar en metros no lo recuerdo, pero sé que eran 16 vueltas a la terraza. Aquello era la muerte. Debido a la cantidad de alumnos que éramos y que la profesora no podía contarnos a todos, nos dividía en dos turnos y un compañero del otro turno debía contar tus vueltas. Teniendo en cuenta que por cada vuelta que daba corriendo daba después 2 andando, era imposible que llegara al mínimo, pero gracias a dios no era la única, así que era habitual oir conversaciones como esta:

- Cof, cof...¿Cuántas...he... dado...?
-12.
-¿Cuál era el...cof...mínimo?
-16.
-Pues apúntame 17, que a principio de curso ya pusimos 16 y así parece que he mejorado.

Pero no os creáis la cosa mejoraba al volver al gimnasio. A pesar de nuestros engaños a la profesora le quedaba patente que tenía a unos cuantos negados en clase, por lo que nos separó para algunas actividades en dos grupos: la gente normal y los TAN TAN. A los TAN TAN nos ponían el potro pequeño, que prácticamente podías pasar por encima sin saltar, pero en el que nosotros nos bloqueábamos al llegar y terminábamos sentados encima y con culo dolorido, mientras que los demás saltaban cual gacelas un potro enorme con el tope de una pata sujetado al más puro estilo McGiver gracias a un destornillador (increíble pero cierto). 
El nombre de nuestro grupo venía de nuestros intentos fallidos de hacer el pino. Mientras los demás hacían el pino contra la pared, en el aire o incluso el pino-puente sin despeinarse, nosotros estábamos con las manos en el suelo, el culo en pompa, pataleando para intentar elevarnos lo más mínimo y la profesora marcando a base de palmadas y diciendo "¡TAN, TAN!¡TAN, TAN!" el ritmo en el que teníamos que hacer aterrizar los pies. Me siento orgullosa de decir que unos cuantos de mi cuadrilla, formada casi exclusivamente por gente que fue a mi mismo colegio, era miembro del grupo TAN TAN, incluso Jon, tan bueno en todos los deportes, saltos, y demás aparatos se quedó atascado con los tontitos que no sabíamos levantar el culo por encima de nuestras cabezas. 

Cada X tiempo solemos comentar aquellas clases de gimnasia: el super-tramp, ese trampolín con más muelles que espacio sobre el que saltar en el que temías no atinar y meter el pie entre ellos, la colchoneta quitamiedos, esa colchoneta gorda verde con la que supuestamente no debías tener miedo a caer pero que era tan dura que provocaba el efecto contrario, las colchonetas azules normales que debían tener moho de estar apiladas en una esquina y sobre las que todos se tumbaban sudados sin pasar después un trapo, el plinton, en el que un compañero se dio tanto impulso una vez para saltarlo que desmontó los cajones y termino dentro de uno de ellos a un par de metros, o las espalderas, en las que nos hacían hacer competiciones de quién podía aguantar más rato colgado de la última barra y que siempre ganaba el mismo, del que sospechábamos que debía ser medio mono porque parecía no afectarle en absoluto el descoyuntamiento de hombros y agarrotamiento de manos que sufríamos los demás.

Aún recuerdo nuestras lágrimas de felicidad cuando la profesora nos dijo que en 1º de Bachiller no habría aparatos y nos limitaríamos a hacer deportes de equipo. Creo que ha sido única vez por la que me he alegrado por jugar al fútbol.


martes, 6 de noviembre de 2012

Yacko


Os presento a Yacko, un mastín de 2 meses que han adoptado mis tíos, y que es terriblemente adorable a pesar de que su mayor afición sea morder manos y pantalones (todavía estamos enseñándole a que nos suelte al decirle AYAYAYAYAY...)

Me lo como.